Sobre la web australiana reSolve y libros de texto

Lo que viene a continuación es una versión blog o desplegada de este hilo de Twitter.

Esta mañana he puesto un enlace a una web que me parece increíble. Y me permite hablar sobre libros de texto y materiales.

Enlace a reSolve.

Un libro de texto, con su “teoría”, sus ejercicios y sus “problemas” es un obstáculo. Más por el hecho de la pauta de trabajo que marca que por el hecho de que suelen ofrecer una muestra de actividades muy pobre.

Sobre esto último hay muchos trabajos de investigación donde se analizan libros de texto. Que señalan importantes carencias. No obstante, aquí quiero criticar al modelo en sí.

Vale que es muy cómodo, aunque eso no debería ser razón para usarlo, más allá del obvio pragmatismo.

Vale también que no es más que un recurso y que se puede adaptar y utilizar de diversas maneras.

Sin embargo, para mí, la pinta que deben tener unos materiales es la que se muestra en esa página australiana. O en la del Shell Centre. O en la Guía Praxis (finales de los 90).

No son libros de texto. Por ejemplo, lo de funciones y lo de números de Shell son libros, sí, pero no son para el alumnado. Llevan cuadernillos imprimibles, sí. Pero es el profesor el que selecciona, adapta y gestiona las actividades.

Un libro de texto te da muy poco margen per se para realizar esa selección. ¡Si ya está seleccionado! ¿Cómo? ¿Sin saber a qué alumnos va dirigida la secuencia?

Esos materiales que menciono incluyen una justificación de las actividades, para el profesor, así como indicaciones que facilitan luego su puesta en marcha en el aula.

Vamos, que al docente se le trata como a un profesional. Esto es lo que hay, estas son las razones y aquí van algunas indicaciones. Coge lo que necesites y adáptalo para tu alumnado.

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Pablo Beltrán-Pellicer
Didáctica de las Matemáticas

Universidad de Zaragoza

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